The End of Time

Julian Barbour no es un físico al uso. La mayor parte de esta subespecie humana vive de subvenciones o de propagar sus memes a otros cachorros de Homo Sapiens; suena feo si se dice así, pero no es necesariamente malo. Pero resulta que el señor Barbour no es de este tipo de físicos. Por lo que nos cuenta, durante un tiempo se dedicó a traducir artículos rusos al inglés. Y al parecer, sacaba una pequeña renta de unos terrenos alquilados por su propio hermano. Todo esto, claro, sin abandonar la Física.

Todo esto nos interesa porque un físico subvencionado no es un físico del todo libre para investigar aquello que le apetezca. Anuncia que vas a investigar el escabroso dilema de la inmortalidad del cangrejo, y ya verás las becas que te dan para ello. Barbour ha utilizado su duramente ganada libertad en investigar cuestiones complicadas de la Física Teórica, desde ángulos no necesariamente aceptados por el resto de la subespecie que se dedica a estos temas.

La ecuación de Wheeler-DeWitt

NeoEl libro que nos ocupa trata sobre la interpretación de la ecuación de Wheeler-DeWitt. El libro no se la muestra en ningún momento, porque el autor debe haber sucumbido a esa superstición editorial que dice que, por cada ecuación que incluye un libro, pierde no sé cuántos lectores potenciales. La ecuación fue propuesta en 1967 por el físico Bryce DeWitt, discípulo del archifamoso John A. Wheeler. No es de las ecuaciones que van a examen, porque se trata sólo de una ecuación “coherente”, pero sus predicciones no sólo no están confirmadas experimental, sino que probablemente nadie tiene muy claro cuáles deberían ser estas predicciones.

En Mecánica Cuántica básica, existen varios formalismos matemáticos equivalentes: la mecánica matricial de Heisenberg, las integrales de ruta de Feynman y la mecánica ondulatoria de Schrödinger (el presunto propietario del famoso gato de Schrödinger), y los tres sistemas son equivalentes.

La mecánica ondulatoria es el sistema más intuitivo, al menos en apariencia, y se puede explicar mediante dos ecuaciones. La primera de ella es la ecuación de onda estacionaria, que fue la primera deducida por Schrödinger. La segunda, naturalmente, es una ecuación para sistemas que evolucionan en el tiempo. Curiosamente, todo lo que puede deducirse mediante la segunda ecuación puede, al menos en teoría, deducirse también con la primera. O para ser más exactos, podemos modificar el planteamiento de los problemas dependientes del tiempo para usar la ecuación estacionaria. Según Barbour, esto lo demostró el matemático John Bell para el escenario de la dispersión de partículas.

Pues bien, resulta que una de las muchas maneras de interpretar la extraña ecuación de Wheeler-DeWitt se parece mucho a la interpretación de la ecuación estacionaria de Schrödinger… excepto que la primera ecuación trata nada más y nada menos que del estado del Universo como un todo. En el fondo, se trata de unir dos conceptos extraños para una persona ajena a la Física: la idea del “tiempo en bloque”, como en las dos teorías de la Relatividad, y la descripción del estado de un sistema físico mediante una función de onda “holística”, propia de la Mecánica Cuántica.

¿Es verdad que el tiempo no existe?

El problema está en que no todos los físicos creen que la ecuación de marras sea físicamente correcta. El propio inventor, Bryce DeWitt, se refería a ella como “that damned equation”, esa maldita ecuación. Y no todos los físicos están de acuerdo con la interpretación “estacionaria” de la ecuación. El propio Barbour reconoce que toda la historia sobre “el fin del tiempo” es una simple intuición suya; muy intensa, pero sólo una intuición.

Es un libro entretenido, pero no es el que le recomendaría a alguien que quisiera iniciarse en estos asuntos. Mi lista de favoritos incluiría, más bien, estos otros:

  1. The Road to Reality (Roger Penrose)
  2. The Trouble of Physics (Lee Smolin)
  3. Three Roads to Quantum Gravity (Lee Smolin)

Y si le interesa una buena historia sobre los orígenes de la Mecánica Cuántica (incluyendo los enredos matrimoniales del propietario del gato de Schrödinger), puede echar un vistazo The Age of Entanglement: When Quantum Physics Was Reborn, o Uncertainty: Einstein, Heisenberg, Bohr, and the Struggle for the Soul of Science.

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2 respuestas a The End of Time

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