El Lobo Estepario

And he said, Thy name shall be called no more Jacob, but Israel:
for as a prince hast thou power with God and with men, and hast prevailed.

Esta es la historia de un tal Harry Haller, alemán cincuentón, culto, neurótico, desabrido y, en consecuencia, solitario. Todo inadaptado tiene su teoría, y el nuestro cree que dos almas habitan en su pecho. Una de ellas es humana, pero la otra es lobuna. El bueno de Harry idealiza la parte humana y echa la culpa de todo lo malo al lobo. Se equivoca, sin embargo, pues alberga todo un zoológico en su interior.

Cierto día, desesperado, entra en un bar y conoce a una joven llamada Hermine, con una personalidad radicalmente opuesta a la del protagonista. Hermine se burla constantemente del protagonista, a la vez que le ayuda a entrar en su mundo particular. Le enseña a bailar, le hace apreciar el jazz, anteriormente odiado por Haller, e incluso le consigue una amante. También le presenta a un tal Pablo, saxofonista y tarambana. Pablo invita a Harry al Teatro Mágico: un pasillo circular lleno de espejos y puertas con rótulos intrigantes. Harry elige varias puertas, pero tras una de ellas encuentra a Pablo y Hermine haciendo el pretzel, y apuñala a la pobre chica. A continuación, un tribunal presidido por el mismísimo Mozart juzga a nuestro protagonista… y ya le he contado demasiado.

El Teatro Mágico Jungiano

Como ocurre con todo buen arte, la obra de Hermann Hesse admite muchas interpretaciones. Los hippies, por ejemplo, hicieron de Hesse un autor de obligada lectura, al asociar el Teatro Mágico con el consumo de drogas. Incluso el papa Ratzinger, si se puede creer a Internet, ha citado El Lobo Estepario entre sus novelas favoritas. La cita que se le atribuye, en inglés, dice que la novela “exposes the problem of modernity’s isolated and self-isolating man”. Es decir, que el problema es el individualismo, y la cura es cierta clase de colectivismo cristiano, la vuelta a las raíces de alguna epoca dorada, etcétera, etcétera. Supongo que también en la felizmente extinta Unión Soviética tronarían contra la alienación y el desarraigo provocados por el consumismo y el estilo de vida capitalista.

Lo malo de estas interpretaciones es que contradicen las declaraciones al respecto del propio Hesse, como la de su prólogo a la edición de 1960. Hesse escribe esta novela inspirándose en ideas del budismo y de la psicología de Carl Gustav Jung. No es que la psicología jungiana sea un modelo de teoría científica, pero hay que conocerla para entender qué ocurre realmente en el Teatro Mágico hessiano. Según Jung, la consciencia del Yo es solamente uno de los muchos “complejos autónomos” que posee una persona. Estos complejos vienen a ser, en terminología informática, procesos paralelos ejecutados por el hardware cerebral. Algunos de estos complejos terminan siendo percibidos por el Yo consciente, que los interpreta antropomórficamente. Una buena parte de estos últimos corresponden a “arquetipos”: patrones de comportamiento que son universales para la especie humana, aunque cada cultura aporte sus variaciones sobre el tema.

Harry Haller representa el complejo del Yo. Aparentemente, es el protagonista, de cortas miras, que ignora y teme al resto de sus procesos inicialmente hundidos en su insconciente. Cuando alguno de los restantes complejos irrumpe en su vida consciente, Harry lo interpreta como su posesión por el lobo interior. Hermine es la personalización del Anima, uno de los arquetipos jungianos más destacados, y Pablo es la Sombra. Ambos arquetipos funcionan como imanes que atraen memorias del desarrollo personal. Los hombres comenzamos a crear el Anima a partir de la relación con nuestras madres, y creamos la Sombra con los rasgos que descartamos al crear nuestra personalidad. Al menos, esa era la teoría; no importa ahora si es correcta o no, pero fue ella la que inspiró a Hesse.

La guerra interior

El Lobo Estepario es, por lo tanto, una novela “simbólica”. Por muy reales que nos parezcan las peripecias de Harry Haller, estamos asistiendo verdaderamente a la lucha del personaje por integrar las fichas autónomas de su mente en una personalidad capaz de funcionar en la época que le ha tocado vivir. La puñalada a Hermine es un daño que Harry se inflinge a sí mismo. Además, no es irreparable: Mozart condena al lobo a repetir el circuito del Teatro Mágico hasta que sepa reir y jugar correctamente con las figuras.

Hay una frase anónima muy kitsch, pero no por ello menos cierta: todas las épocas son terribles, y sólo el amor las hace soportables. Entiéndala en los dos sentidos: ni hubo una época de oro, a la que deberíamos regresar, ni existe nada parecido a un “progreso moral”. Si ahora la mujer tiene mucha más libertad que hace un siglo, es una simple consecuencia del progreso material. Si nuestro bienestar material retrocede, volveremos, desgraciadamente, a las cavernas, a los matrimonios concertados y al rapto de las sabinas. Y es que, como escribió Montaigne, incluso en el trono más elevado, seguimos sentándonos sobre nuestros propios culos.

Personalmente, estoy harto de tropezar con imbéciles ansiosos por cambiar un mundo que no se adapta a sus endebles personalidades. Todo cambio, sin embargo, debe comenzar desde el interior. Me da igual si su ambición es convertirse en un gran científico, en astuto ninja, en santo cristiano o en yogui barbudo: conviértase en Alguien. Luego, cuando lo consiga, si aún si le queda tiempo, piense en qué puede hacer para mejorar este mundo. Eso es mucho más complicado, y sólo puedo darle un consejo: ríase y disfrute del proceso.

Nietzche dijo que no podía creer en un dios que no supiese bailar. Yo, siguiendo a Hesse, creo que habría que añadir la Risa a los atributos exigibles a cualquier dios decente.

Una sola advertencia: si se anima a leer o releer este novelón, tenga mucho cuidado con la traducción. Me ha tocado sufrir una que traduce al castellano los nombres propios. Así, Hermine se convierte en Armanda, y se oscure la relación Hermine/Hermann/Harry. Esta maldita traducción, además, mantiene casi literalmente el perverso orden de las partes de la oración en alemán. Caveat emptor…

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6 respuestas a El Lobo Estepario

  1. raul dijo:

    Me gusta la interpretacion que le das al libro, es como un encuentro a lo mas recondito del ser y un camino que todos deberiamos recorrer, hace mucho que lo lei y ahora me han vuelto las ganas de volverlo a leer.

    Creo que como tu mencionas uno debe cambiar primero y si ya no nos queda tiempo poder dejar esa herencia para que otros mejoren al mundo aunque no sea a nuestro nombre.

    Personalmete de los libros de Hermann Hesse me gusta mas Demian.

  2. Ian dijo:

    Bienvenido al blog, Raúl.

    me gusta mas Demian

    Sí, es más optimista. Fue el primero que me recomendaron… en la adolescencia, pero el primero que leí fue El Lobo. Y el que me decepcionó, en su momento, fue El Juego de Abalorios: aunque formalmente es brillante, la idea de un mundo en el que ya no se inventa nada me pareció una chorrada triste. Pero a lo mejor es que lo interpreté mal. Quizás debería releerlo.

    • Pablo dijo:

      Hola..
      Me encantó tu análisis, muy conciso. Estoy empezando a leer este libro y me tiene metido, pero me gustaria hacerte antes 2 preguntas;
      ¿como consigo una traducción que no sea la que dices que hay que evitar? Pues la que leo, dice “Armanda”, es una traducción mexicana.. ¿y que diferencia aparte de esa hay con alguna buena traduccion? (cuantas traducciones hay??)
      ¿será este el mejor libro para empezar a leer a Hesse?
      Gracias y saludos cordiales

      • Ian dijo:

        ¡Gracias, Pablo, y bienvenido! Perdona que no te haya contestado antes.

        Respecto a la traducción, tampoco es tan grave, fuera del detalle de la traducción absurda de los nombres. Yo leí El Lobo Estepario en una edición de las obras completas de Hesse, de adolescente, y no recuerdo quién traducía. La versión de la que me quejo es un libro de bolsillo… publicado en España. Pero el resto del libro usa el español “literario”, universal, sin pasarse con los localismos.

        ¿El mejor libro para empezar a leer a Hesse? Creo que sí. Luego me gustan “Narciss und Goldmund”, ambientado en la Edad Media, “Demian” y “Siddhartha”. El último que leería es El Juego de Abalorios. Aunque le dieron el Nobel de literatura por este último, es un libro extraño. A veces me gusta, a veces me cabrea. En cualquier caso, es interesante, que es lo que importa.

  3. Giny Yang dijo:

    “El lobo estepario” se ha convertido en mi libro de cabecera… Lo leí por primera vez a los 14 años, he seguido leyéndolo, primero cada dos años, después cada año, actualmente lo consulto regularmente y leo un párrafo o dos cada vez que necesito consejo; es decir, se ha convertido en una especie de biblia para mí. Sin embargo, fue hasta hace un par de años que encontré el significado que tú comentas, o sea, el de un yo luchando internamente. Me gustó muchísimo tu analogía.
    Respecto a otros libros de Hesse, debo decir que “Demian” ha sido un libro muy especial para mí en los últimos años, “Siddhartha” me parece maravilloso, “Y si la guerra continúa” es tan interesante que tuve que leerlo un par de veces. Lamentablemente no he podido leer “El Juego de Abalorios” ni “Narciso y Goldmundo”, pero lo haré y pronto. También he leído algo de su poesía, pero la he encontrado en tantas traducciones que ¡estoy pensando seriamente aprender alemán!

    ¡Gracias por tratar de contagiar a los demás el amor a la lectura!

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