El tío Sylvester

Para los amantes del Regency, Publicaciones y Ediciones Salamandra ha tenido el acierto de traducir tres novelas de Georgette Heyer. A quienes les gustó Jane Austen en Orgullo y Perjuicio, es probable que se diviertan y sientan cierto placer en revivir la época a través de las creaciones de esta autora, bastante más documentada que la primera y mejor creadora de personajes verosímiles, atontados y enamoradizos, propios del período. 

EL tío Sylvester nos deja un noble rico que busca una esposa de conveniencia y una candidata poco dispuesta que prefiere alejarse antes que dejarse atrapar –con los tiempos que corren, no sé yo si ahora saldríamos huyendo de un buen partido…-. Con estos ingredientes, es previsible la historia, pero no así los diálogos cargados de ironía y humor, y el desarrollo de nuestra heroína, que conseguirá entretenernos con sus lances hasta la última página de la novela.

A través de la prosa de Heyer, nos adentramos en este período de la historia inglesa que formalmente abarca los 9 años en los que el príncipe de Gales fue nombrado regente para terminar como el rey Jorge IV, pero que mucho extienden de 1780 a 1830 por la influencia que dicho personaje tuvo en la época. De aquellos tiempos nos quedan pintores memorables como Turner o su rival Constable, abogados famosos como Sir William Webb Follet, arquitectos como John Soane del que todavía podemos visitar un espectacular museo en Londres y poetas como Keats, del que ahora podemos conocer su historia con la última película de Jane Champion, Bright star. En definitiva, un período cargado de alegría y romanticismo donde surge por primera vez la expresión de “dandy” para definir a un caballero elegante, fino y afectado, muy propio de las novelas de Heyer y Austen y, que tan buenos ratos nos han hecho pasar.

El gran legado que podemos atribuir a esta escritora, es el invento de la novela de romance histórico, gracias a la exhaustividad de detalles cotidianos que sus obras incorporan. Tanto es así, que alguna autora como Jennifer Kloester, vive de recopilar en una mini-enciclopedia del Regency,  todo lo que el mundo siempre quiso saber sobre las novelas de Heyer.

Quien decida enfrentarse a este libro, no debe esperar un novelón. Heyer, en ninguna de sus más de cincuenta novelas tuvo la pretensión de escribir una Ana Karenina, sino de transmitir el sentir de una época y clase social, donde un matrimonio de conveniencia era la máxima aspiración para una jovencita y donde los caballeros pasaban el rato en combates de boxeo, sacando a pasear sus coches de caballos y visitando a su sastre. La superficialidad de los personajes y la poca carga psicológica, es lo que la convierte en una maestra del género y la época. Cualquier pensamiento más allá de la conveniencia social de tomar el té después de las cinco, hubiera estado mal vista y resultaría poco creíble. Y con todo ello, merece la pena leer esta novela para pasar un buen rato de los de antes, donde  las novelas acababan bien y los personajes nos caían simpáticos, dejándonos un buen sabor de boca. Quizás alguno se anime después de leerla y participe en el premio de novela histórica en honor de Georgette Heyer. Lindsey David lo hizo, y no le ha ido nada mal desde entonces con su serie de novelas de Falco, el investigador romano.

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